26 abril 2012 · Infancia

que es el trastorno por hiperactividad infantil Qué es el trastorno por hiperactividad infantil
Si hay una cosa clara con respecto a los niños es que tienen una cantidad de energía que hace que en muchas ocasiones sea imposible poder seguirles el ritmo. A diario gastan muchas de ellas estudiando, practicando algún deporte, yendo de excursión, jugando en el recreo, haciendo los deberes o jugando en la calle. Por mucho que gasten parece que siempre siguen teniendo unas cuantas en reserva para hacer alguna travesura en casa antes de que los metas en la cama y se queden fritos, como es lógico.

Todo lo anterior hace que sea muy difícil poder detectar si simplemente tiene energías o si está ante un trastorno de hiperactividad, algo que se da en muchísimos niños. Según un estudio realizado recientemente, se calcula que un 7% de la población infantil de nuestro país sufre este trastorno, cuyas abreviaturas son TDAH, aunque en muchos de los casos nunca llegan a ser diagnosticados ya que sus padres piensan que son únicamente niños enérgicos.

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22 diciembre 2011 · Desarrollo

bipolar Síntomas del trastorno bipolar en los niños
Como los niños experimentan y expresan su entorno diferente al de los adultos, a menudo se vuelve difícil debido a diferentes cambios de humor que cuando son demasiado constantes pueden llegar a ser considerados como un trastorno. Los cambios de humor en los niños es común y natural, ser feliz, estar enojado o confundido, etc. forma parte del crecimiento.

Sin embargo, cuando los cambios de humor son demasiado intensos y, en raros casos incluyen un comportamiento violento sin explicación, se convierte en un motivo de preocupación. El cambio de comportamiento repentino y/o cambios de estado de ánimo prolongados en niños se denomina como trastorno bipolar durante la infancia. Esta condición se caracteriza por comportamientos extremos del niño en grandes “altos” y “bajos”. Estos cambios de humor rápidos, puede ser fácilmente experimentados muchas veces en un día de una manera cíclica.

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1 octubre 2010 · Salud

ninos Síntomas del TDAH
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una condición del cerebro en el que el niño, a veces, puede mostrar claramente una falta de atención o impulsivos. Se caracteriza por reacciones hiperactivas en el comportamiento. Los tres síntomas principales del TDAH son la hiperactividad, la impulsividad y la falta de atención. Los niños que padecen este problema, muestran estos comportamientos con más frecuencia que otros niños de su misma edad.

Las niñas con TDAH destacan por una mayor falta de atención más que por los otros dos síntomas. Es muy importante tratar este problema, de lo contrario puede derivar en otros. Si tu hijo es hiperactivo y no muestra interés por los estudios, intenta encontrar la razón que hay detrás de este desinterés. Si no sabes cuál es el problema, obsérvale con detenimiento, ya que existen algunos síntomas que te permitirán reconocer el TDAH:

- Siempre están inquietos. Mueven constantemente las manos, los pies y los brazos.
- Los niños con TDAH no pueden sentarse en un lugar durante algún tiempo.
- Repiten sus errores y no aprenden de la experiencia. Tiene que explicarles lo mismo muchas veces.
- Si están jugando, no suelen esperar su turno. Interrumpen al resto cuando están haciendo su trabajo. No se dan cuenta de que lo que están haciendo está mal.
- No prestan atención a los demás, si tú no se lo dices directamente.
- Siempre pierden sus cosas. Y no muestran ninguna preocupación al respecto.
- No son demasiado organizados. La planificación no será su fuerte.

Si tu hijo tiene todos estos síntomas de vez en cuando, no te preocupes. Pero si este comportamiento es regular, entonces lo mejor es que acudas al médico.

1 junio 2010 · Postparto

trastornos postparto Controlar los trastornos pasajeros
Tras el parto pueden surgir molestias normales como los entuertos, calambres que ayudan a que el útero se contraiga, y los loquios, pérdidas de sangre vaginales. También aparecen otros trastornos aunque no son graves. Conviene consultar y tratar cada uno de ellos.

La epidural puede tener algunos efectos secundarios justo después del parto, como hipotensión, náuseas o retención de orina, que ceden en cuanto se expulsa la anestesia. En días posteriores puede causar cefaleas. Se aconseja beber mucho líquido y tomar analgésicos que recete el médico.

Las hemorragias son pérdidas abundantes de sangre roja con coágulos grandes y malolientes. Justo después del parto, indican que el útero no se está contrayendo adecuadamente. Se cortan con medicamentos que contraen el útero. En los días posteriores, tal vez sea señal de que en el útero han quedado restos de la placenta o de las membranas (de la bolsa de aguas), que de permanecer en el interior de la matriz pueden llegar a provocar una infección. Si se confirma, el tocólogo los extraerá mediante un legrado y recetará antibióticos para prevenir la infección.

Es habitual que la nueva mamá le falte hierro a consecuencia de la pérdida de sangre y que se sienta débil y cansado. La anemia se trata con reposo, buena alimentación y, en ocasiones, un suplemento de hierro. En casos muy graves estaría indicada una transfusión de sangre.

La hinchazón de las manos y los tobillos por retención de líquido es más frecuente durante el embarazo, pero también puede aparecer en el postparto, ya que el organismo debe reajustarse en función de la cantidad de líquido que ha quedado el cuerpo tras el parto.

En algunos casos, los puntos de la episiotomía pueden soltarse, lo que ocasiona dolores en la zona y fiebre, porque es fácil que se infecten. Hay que acudir al tocólogo para que vuelva a coser la cicatriz. La infección se trata con antibióticos y las molestias se alivian con analgésicos.

El dolor de los entuertos suelen durar de dos a tres días. Si no se remite puede querer decir que la placenta y las membranas no se han expulsado en su totalidad y/o existe una infección. Sin embargo, cuando se da el pecho también puede doler el abdomen por la oxitocina que el organismo libera y que produce pequeñas contracciones en el útero.

27 diciembre 2009 · Embarazo

listerosis Trastornos del sueño en el embarazo
Casi todas las mujeres embarazadas sufren de trastornos de sueño en el tercer trimestre de gestación. Esta manifestación va desde insomnio, la dificultad para encontrar una buena posición y hasta la incapacidad de obtener un buen descanso.

Se suele dormir durante periodos cortos de tiempo. Se tarda en conciliar el sueño o se produce un despertar muy temprano con la sensación de no haber dormido y de sentirse tan cansada como al acostarse.

Las causas de estos trastornos son variadas:

- El incremento del volumen abdominal limita los movimientos en la cama.
- Los movimientos fetales se sienten con mayor intensidad.
- Los calambres en las piernas y los dolores en la espalda frecuentes en las últimas semanas de embarazo persisten durante la noche.
- La presión abdominal sobre la vejiga obliga a orinar con frecuencia.
En fin, todo un cúmulo de factores que impiden el adecuado descanso nocturno.

Una de las posiciones para dormir más recomendadas por los especialistas es la de descansar sobre el costado izquierdo. Es debido a que el hígado se encuentra en el lado derecho del abdomen y si se duerme sobre el lado izquierdo, se evitará que el útero se apoye en este órgano.

Además, porque los grandes vasos están al lado derecho de la columna y se comprimen menos evitando los edemas.
También favorece la llegada de sangre a la placenta, aportando mayores cantidades de oxígeno y nutrientes para el bebé y ayuda a reducir la hinchazón en los pies de la madre.

Para ayudarte a conseguir una postura más cómoda, existen almohadones especiales en forma de triángulo, ideales para apoyar el vientre mientras duermes. Hacia el final del embarazo, cuando la cabeza del bebé está ubicada entre los huesos de la pelvis, es de mucha utilidad el uso de una almohada entre los muslos.

25 octubre 2009 · Desarrollo

oido Trastorno del proceso auditivo
El trastorno del proceso auditivo (TDPA) es un deterioro de la capacidad para reconocer y comprender la información auditiva. Los niños este trastorno pueden tener problemas para seguir instrucciones y el tratamiento o la comprensión de la información que escuchan. Entornos con problemas de acústica o ruido de fondo puede aumentar el problema.

Se asocia con problemas de audición y/o problemas cognitivos. Algunos de los síntomas más significativos son: necesidad de subir el sonido de la TV y la radio más fuerte de lo normal, interpretar las palabras literalmente, problemas para comprender una conversación rápida, confundir palabras que suenan parecidas, memorizaciones pobres, tienen que saber quien habla para prestarle la atención necesaria, número excesivo de preguntas, dificultad para seguir indicaciones, distracciones repetidas, problemas para pronunciar palabras y pedir a la gente que repitan constantemente.

Muchos de estos signos son parte normal del desarrollo del niño. Que reconozcas alguno de estos comportamientos en el niño, no significa que él tenga este problema. Sin embargo, si el pequeño presenta más de 4 síntomas de los que te hemos comentado, debes consultar con un experto en problemas de aprendizaje o con su pediatra para que le realicen algunas pruebas para saber que es lo que está pasando.

Algunos de estos comportamientos pueden explicarse debido a un problema en el oído medio. Es importante que recuerdes el mayor número de información posible para que el diagnóstico del pequeño sea mucho más fácil y más acertado. Cuando se conozca el diagnóstico, se debe intentar mejorar la “calidad de vida” del niño, por ejemplo, hay que intentar que se siente en la parte delantera de la clase para que pueda ver siempre a la profesora.