
Los problemas de atención en niños crecen debido al uso desmesurado de los videojuegos. Sin embargo, los riesgos de sufrir dicha falta de concentración pueden disminuirse si los padres limitan a dos horas el tiempo máximo de exposición a la pantalla y la videoconsola.
Según los expertos, la atracción que ejerce la televisión y los videojuegos en el niño, les produce daños directos en su capacidad de aprendizaje. Las consecuencias en el proceso de crecimiento son patentes ya que son actividades sedentarias. Además, implican un desgaste considerable de la vista.
De todos es sabido, que el menor que dedica excesivas hora a la contemplación de la televisión, tiende a ser obeso. Del mismo modo, la existencia de un metabolismo acelerado se da en aquellos niños amantes de los videojuegos. En muchas ocasiones su única preocupación es “ganar el juego” lo que genera demasiada tensión.
Y continuamos mencionando factores negativos: Aumentan los niveles de glucosa, de adrenalina y de corticosteroides. Las partes del cuerpo que más se mueven mientras se juega, manos y ojos, también se ven seriamente afectadas.
En la demostración de una investigación norteamericana, niños y padres comunicaron el tiempo medio de exposición a la “caja tonta” y a los videojuegos durante los fines de semana. Y los científicos establecieron la media de horas dedicadas diariamente a ambas formas de entretenimiento.
El especialista Edward Swing, de la Universidad de Iowa (EEUU), aclara:
Los problemas de concentración, que a menudo se manifiestan en forma de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), se relacionan con una serie de efectos negativos, como fracaso escolar y aumento de la agresividad. Varios estudios han indicado que la televisión incrementa las posibilidades de padecer estas dificultades aunque sólo una investigación ha contado con personas de más de 16 años.