Técnicas de intervención y modificación de conducta
Es frecuente detecatar problemas de conducta en los niños, su educación se convierte en tarea complicada para padres y profesores. Para intentar reducir estos malos comportamientos y fomentar actitudes más correctas, los adultos pueden aplicar distintas técnicas, orientadas a la modificación de la conducta infantil. Para ello, es importante partir de la base de que cada niño tiene su propia personalidad y sus hábitos conductuales pueden estar motivados por distintos factores. Antes de aplicar cualquier técnica, es preciso analizar las causas del comportamiento del pequeño. Estas son algunas de las técnicas usadas con más frecuencia en el ámbito escolar y en el hogar:

Refuerzo positivo y negativo: se utiliza para conseguir que el niño se habitúe a una conducta positiva. Es recomendable darle algo que le gusta cuando su comportamiento es adecuado y no premiarlo cuando algo no hace bien.

Economía de fichas: esta técnica se aplica para favorecer el desarrollo de buenas conductas y disminuir las no deseadas. Consiste en trazar un plan junto con el niño para entregarle reforzadores (fichas, monedas, pegatinas) cuando efectúa las conductas pactadas de forma previa (recoger su cuarto, hacer las tareas, atender en clase, no decir palabras mal sonantes). Si consigue un determinado número de fichas, las puede canjear por un premio mayor (una golosina, un juguete o una actividad lúdica). Es necesario aclarar con el niño qué conductas se tienen que corregir, asi como los premios que puede conseguir.

Tiempo fuera: se retira al niño a un lugar que carezca de estímulos positivos para frenar rabietas o comportamientos inadecuados persistentes. Hay que apartarle a otro lugar de forma pausada y tranquila (encerrarlo en una habitación que no sea la suya), mientras se le expliqua que cuando corrija su actitud podrá volver al espacio físico anterior. En los más pequeños, el tiempo debe limitarse a cinco minutos como máximo.

Principio de Premack: Sirve para que las actividades que más gustan a un niño pueden utilizarse para reforzar otras que le resultan más desagradables. Es una modalidad de reforzamiento positivo para aumentar la frecuencia de conductas apropiadas. Es imprescindible conocer las actividades preferidas del niño y utilizarlas como objeto de cambio por la conducta apropiada (ver la televisión si antes termina los deberes, aumentar las horas de uso del ordenador si no se distrae en clase).

Saciedad: llevar al límite una conducta inadecuada del niño puede conducir a que el niño se canse de ella. Si un niño llora y patalea porque quiere ver la televisión, se le puede dejar todo el día delante de ella e impedirle hacer otras actividades. Si sólo quiere comer galletas, se le darán para desayunar, almorzar, merendar y cenar. Esta técnica no es de las más recomendadas, ya que puede desorientar.

Estrategia paradójica: esta técnica se utiliza como último recurso. Se pide al niño que realice justo lo contrario a sus expectativas, así se sorprende y se crea una situación de perplejidad. El objetivo es convertir en una obligación algo que le resulte agradable, para que así acabe por rechazarlo.