¿Tengo un embarazo psicológico?
El embarazo psicológico tiene un gran efecto nocivo tanto en el cuerpo como en la mente de la mujer; esta condición se manifiesta produciendo cambios corporales reales como los que suelen darse en un embarazo normal.

A su vez es capaz de modificar el ciclo menstrual, las glándulas mamarias, la secreción de leche y provoca una sensación sugestiva de movimientos fetales; muchas mujeres suelen también presentar náuseas y subir de peso.

La causa principal de un embarazo psicológico parte del deseo incontenible de tener un hijo; sin embargo, la necesidad de fortalecer los lazos conyugales o sentirse joven y productiva lleva a muchas mujeres a desarrollar esta enfermedad.

Otras de las causas que pueden llegar a provocar los síntomas de un embarazo real pero que en definitiva no lo es, es la dependencia hacia el marido y creer que la llegada de un hijo le garantizará la completa atención de éste.

El embarazo psicológico influye negativamente en la psiquis de la mujer, ante la actitud opuesta del médico quien le certifica que ella no se encuentra embarazada. La mujer no le cree y cambia de médico inmediatamente buscando que alguien certifique su deseo.

El tratamiento en estos casos es más psicológico que medicinal, lo que se debe tratar es de comprender a la mujer y el por qué de su deseo desesperado; si el entorno se muestra despectivo o poco comprensivo esto puede provocar en la mujer un severo estado de depresión.

Es importante tratar de inducirla hacia una ayuda profesional; aconsejarle que adopte alguna terapia de grupo o que experimente compartir sus problemas con otras personas que estén atravesando la misma situación.

La contención en los embarazos psicológicos es crucial para que la mujer se recupere.