
Prestar una atención especial a la alimentación implica entender que los alimentos forman parte de la salud de un ser humano. Cuantas menos golosinas coma un niño, mucho mejor. Existen momentos concretos en los que se suele abusar todavía más de este tipo de productos, por ejemplo, en la fiesta de cumpleaños. En ese caso, es mejor sustituir los dulces por regalos y por sorpresas.
Si utilizas esta técnica, tus hijos no echarán de menos los regalices, ni las gominolas. Por otra parte, también se debe aprender a decir no. Tan difícil y tan sencillo al mismo tiempo. Es decir, resulta totalmente normal que el niño sienta tentación por este tipo de productos. Los padres deben entender esta cuestión. Sin embargo, deben ser firmes a al hora de establecer un límite y decir que no.
Evitar el consumo de dulces es clave incluso para prevenir la posible diabetes infantil. Y también, para evitar el exceso de peso que en muchas ocasiones no sólo va acompañado de una mala alimentación sino también, del sedentarismo. Hoy día, muchos padres y madres tienen tan poco tiempo como consecuencia del trabajo, que evitan dedicar muchos minutos a la cocina.
Sin embargo, la cocina no sólo puede ser un juego entretenido para los niños sino también, una forma de inculcarles hábitos de vida saludables. Y a veces, al ver todos los ingredientes que contiene un producto, también es mucho más fácil visualizar la cantidad de calorías que contiene. En vez de comprar dulces es mucho mejor que los niños disfruten de zumos caseros o de batidos. Por ejemplo, con la llegada de la primavera nada como elaborar un batido de fresas que resulta refrescante y muy nutritivo. A los niños no se les puede pedir que hagan algo, que luego los padres no cumplen. Por tanto, la coherencia es fundamental.
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