Tomar hierro durante el embarazo
El hierro forma parte de los llamados nutrientes “críticos” que son aquellos cuya necesidad en el estado de embarazo, es más primordial.

Durante el proceso de gravidez que experimenta toda embarazada, las necesidades de hierro van creciendo considerablemente. Este mineral es esencial tanto para la formación de los glóbulos rojos, encargados del transporte de oxígeno entre la madre y el feto, como para el desarrollo específico encefálico en este último.

La mayoría de las futuras mamás no suelen disponer de información suficiente sobre cómo paliar sus enormes necesidades de hierro a través de una dieta adecuada. De hecho, la falta de hierro se convierte en causa frecuente de complicaciones; en tales casos la cifra de eritrocitos es tan escasa o su función está tan alterada, que ni la madre ni el hijo reciben una cantidad conveniente de oxígeno, con la consecuencia de que los procesos metabólicos esenciales no funcionan de manera óptima. En estos casos, el abastecimiento de sangre puede llegar a reducirse en 1/3 comprometiendo también el tamaño de la placenta que puede llegar a verse reducido hasta en ¼ de su dimensión normal, lo que conlleva un mayor riesgo de parto prematuro.

El riesgo de producirse un parto prematuro puede desencadenarse si, durante el embarazo, una mujer sufre anemia. Después del parto, la fatiga consecuencia de la anemia, provoca en algunas mujeres el descuido de la salud.

Uno de los síntomas de la anemia es que la piel se torna de un color amarillento, al igual que los ojos y la boca. Además hay presencia de agotamiento, dolor de cabeza y hasta taquicardia.

Por estos motivos, es fundamental recomendar a la embarazada una nutrición muy equilibrada, rica en verduras, ensaladas de hoja verde, frutas, legumbres y algo de carne roja. Es importante tomar en cuenta que de nada sirve una dieta rica en hierro si al final de las comidas se acostumbra tomar café o té, ya que estas bebidas bloquean la absorción de este mineral.