traumas infantiles que resurgen tras la paternidad Traumas infantiles que resurgen tras la paternidad
La infancia es uno de los momentos de la vida que más marca. En primer lugar, porque es la primera etapa, por tanto, en esos años aprendemos todo por primera vez. Lo importante es entender que el ser humano, de vez en cuando, también debe desaprender. Es decir, volver hacia atrás para empezar de nuevo. Sin embargo, la infancia ha dejado muchos traumas a algunas personas.

Dichos traumas o conflictos a veces, parecen dormidos. Es decir, en medio de la rutina del día a día, del trabajo, de las amistades y de las relaciones sociales, no hay casi tiempo para pensar en las heridas del ayer. Sin embargo, en el momento más inesperado puede reabrirse de nuevo esa herida de dolor y sufrimiento ante un hecho del presente que te trae a la mente acontecimientos pasados.

De este modo, muchas personas, reviven sus heridas de la niñez al tener un bebé. La actitud se lleva al extremo cuando se asume con soberbia el proceso educativo culpando a los padres de la formación recibida en primera persona. Es decir, muchos padres basan su educación, sencillamente, en no hacer aquello que vieron en sus progenitores. La realidad es que este tipo de comportamiento no es inteligente.

Entre otras cosas, porque hay que ser agradecido y saber que todos los padres lo hacen lo mejor que saben y que pueden en base a sus circunstancias y a su madurez. Cometen errores pero también, muchos aciertos y dan mucho amor (lo que es más importante). Además, en caso de haber tenido una mala relación con el padre o la madre, se corre el peligro de influir en el niño conforme va creciendo para que tenga una idea negativa de su abuelo o de su abuela. Al final, ninguna familia es perfecta, sencillamente, porque ninguna persona lo es.