Utilizar antibióticos para curar a los pequeños de la casa
Cuando se trata de “rematar” un ciclo completo de antibióticos, algunos padres tienen dificultades. Las enfermedades bacterianas más simples (la faringitis estreptocócica, infecciones del oído, etc.), responden con relativa rapidez a los antibióticos. Por lo tanto, cuando el niño empieza a sentirse bien después de haber tomado antibióticos durante unos días, es difícil recordar que ese medicamento debe seguir tomándose durante unos cuantos días después.

Los antibióticos, siempre deben ser prescritos por vuestro médico y se deben dar al niño los días que él te recomiende, aunque este mejore. No es suficiente matar a una parte de la infección, ya que, algunas bacterias pueden sobrevivir a la medicación si no se realiza el tratamiento correctamente. La infección puede volver a aparecer.

La resistencia es una de las principales características de las bacterias. Estas, se multiplican rápidamente y a la vez, van evolucionando, lo que puede hacer que se vuelvan más resistentes a la medicación. La mejor manera de evitar que esto ocurra es proporcionar al niño una medicación específica y durante el tiempo que se haya recomendado. Esto las matará eficazmente y con rapidez. Cuando acudas al médico, pregúntale todas las dudas que tengas sobre los antibióticos:

– Pregúntele si te puede recetar algo que se tome una sola vez o dos veces por día. Menos dosis te ayudará a recordar con éxito cada una de las tomas.
– Importante el tema de la refrigeración. Pregunta al médico si debes mantenlo en la nevera.
– Hazte un buen calendario con las tomas que debe realizar el pequeño y colócalo en el lugar más visible de la casa.