Pasar el día con los abuelos
Llegan los nietos a casa. Son la alegría del día pero también son los que arman un ruido constante y los que desordenan todo lo que les rodea. Bueno, este es un pequeño daño colateral si tenemos en cuenta como se llana la casa de alegría, el bonito sonido de sus risas y lo divertido que es jugar con ellos. Ser abuelos no se trata sólo de divertir a los niños, también es una responsabilidad.

Cuando los niños se quedan con los abuelos, estos deben comportarse como sus padres y hacer que se porten igual que en su casa. Lo primero que hay que hacer es que los pequeños se mantengan por el “camino correcto”. Los nietos deben nutrirse de buenos consejos. Aunque se sea más flexible en algunas cosas no se deben tolerar las malas acciones. Paciencia y comprensión son muy importantes.

Si se quedan en casa a pasar el día porque sus padres deben marcharse, hay que compartir su mundo. A pesar de que son generaciones distintas, tanto nieto como abuelos pueden aprender el uno del otro un montón de cosas. Se pueden comparar juegos, escuchar historias, etc. El papel del abuelo es el de fomentar esa conexión vital que abarcan las generaciones. Estimular la curiosidad natural de los niños sobre su familiar puede ser una actividad muy entretenida y divertida.

No hay que ser demasiado estricto. Como te comentábamos, hay que conseguir que se porten bien, pero esto se debe realizar mediante una disciplina relajada. Después de una larga jornada de abuelos y nietos, el premio final puede ser quedarse juntos en el sofá viendo la tele hasta que el pequeño se duerma tan feliz.