Actuación ante pequeños accidentes
Por naturaleza los niños son inquietos. Muchas veces son inevitables los golpes y las quemaduras, así como los rasguños y las pequeñas heridas. Debes actuar con calma, competencia y rapidez. Aquí podrás encontrar algunos consejos:

Cortes y heridas

Los cortes y heridas se resuelven fácilmente, siempre que se haya administrado al pequeño la vacuna antitetánica y sus correspondientes dosis de recuerdo. En estos casos resulta fundamental curar la herida cada día, teniendo las manos perfectamente limpias.

Cómo proceder

– Limpiar la herida con agua templada y una gasa esterilizada empapada en jabón. Después taparla delicadamente con una gasa seca.

– Los cortes superficiales se desinfectan y después deben protegerse con gasa y con esparadrapo.

– En caso de abrasión, utilizar vaselina, con el fin de evitar que se forme una costra dura que, de romperse, retrasaría el proceso de curación.

– Si el corte es profundo y sangra abundantemente, debes hacer presión sirviéndote de una gasa esterilizada enrollada. Después, vendas la herida sin quitar la gasa y llevas al niño a un centro de urgencias.

Mordiscos y arañazos

Los perros y gatos no suelen ser agresivos, pero pueden dejar señales de su presencia. Si el animal ha sido debidamente vacunado, los arañazos y mordiscos no deben preocupar. El peligro consiste en que las bacterias en la saliva puedan infectar la herida.

Cómo proceder

– Enjuagar la herida con abundante agua corriente para eliminar la saliva del animal.

– Taponar con un pañuelo o una gasa esterilizada y, si sangra de forma abundante, mantener la parte herida más elevada que el corazón.

– Es el médico quien debe decidir si conviene administrar un antibiótico o si hay que administrar una vacuna contra la rabia o el tétanos.

Quemaduras

Es fundamental intervenir cuanto antes, pero el tratamiento a realizar depende de la quemadura.

1. Primer grado. Quemadura producida por un breve contacto con líquidos en ebullición o la exposición al sol. Se cura sin dificultades.

2. Segundo grado. Típica de quienes se duermen al sol o permanecen en contacto con líquidos en ebullición. Puede tener consecuencias peligrosas y requiere la intervención del médico.

3. Tercer grado. Está provocada por la llama cuando quema directamente la piel o la ropa. Es indispensable la intervención de un médico.

Cómo proceder

– Para enfriar la quemadura basta con un chorro de agua fría, por lo menos hasta el momento en que se alivia el dolor. Si es extensa, lo mejor será aplicar un paño limpio mojado.

– Quitar la ropa únicamente después de haberla mojado, pero actuando con cuidado, porque con el calor los tejidos se pueden pegar a la piel.

– Los brazos y las piernas quemados deben mantenerse más elevados que el corazón, para evitar que se hinchen.