Adaptarte a la paternidad
Muchos padres tienen dificultades a la hora de asumir lo que implica tener un bebé en tanto que con la llegada del niño, es necesario hacer un orden de prioridades y dedicar menos tiempo al trabajo para estar más con la familia. Además, algunos hombres pueden llegar a sentirse un tanto desplazado tras la llegada del primer hijo en tanto que la mujer se centra mucho más en el niño. Este riesgo existe por tanto, ante él se debe adopta la actitud correcta tanto por parte de la madre que debe asumir que no tiene que descuidar su relación de pareja y también por parte del padre, que debe ser más consciente de los cambios a los que se enfrenta su mujer desde un punto de vista emocional.

Más allá de la alegría que implica tener un niño, la adaptación a la maternidad y a la paternidad es muy difícil. Por ello, nada mejor que la organización para que cada uno pueda disfrutar de sus tiempos de intimidad y de libertad a lo largo de la semana ya que, esos tiempo favorecen el ámbito familiar.

Lo alimentan y lo potencian con esperanza y optimismo. Es decir, no pasa nada porque el padre salga a cenar con sus amigos mientras la madre se queda cuidando del bebé ya que en otros momentos, la situación será al revés. Por supuesto, los padres deben colaborar por igual en el cuidado de la casa, en la realización de las tareas domésticas y en el cuidado del niño. La realidad es que de este punto surgen los problemas habituales en la convivencia. Y es que, muchas amas de casa sienten una gran frustración en su día a día al no sentirse valoradas.

Adaptarte a la paternidad es una necesidad emocional que implica el proceso de madurez y la formación de una familia en donde hay muchas cosas que cambian con la llegada del niño y a partir de ese momento, tendrás que poner más esfuerzo por tu parte en la convivencia.