Amor de madre
¿Hay algo más dulce que una mamá acariciando a su bebé? La verdad, es que si te paras a pensar, pocas cosas hay tan bonitas como esta. Ser mamá de una nueva vida es algo inexplicable. Las madres, no nacen sabiendo todo, por eso, poco a poco todas las mujeres irán descubriendo múltiples facetas del amor maternal.

– Puro
El amor de una madre es el amor más puro que existe en la tierra. Representa el más alto nivel de sacrificio y desde que su bebé nace, hasta el día en que muere, una madre está ligada al fruto de su vientre y a su amor.

– Incondicional
Todo lo que una madre hace por su hijo lo realiza sin esperar algo material a cambio, excepto un amoroso abrazo. Lo único que le importa es hacer todo lo posible para mantener a su hijo seguro, dándole una educación, una vivienda, etc. Todo le parecerá poco para su pequeño.

– Constante
Si un hijo tiene un problema, una madre no descansa ni un momento para conseguir solucionar dicho problema. Las madres son constantes y aunque de pequeños, las consideremos “pesadas”, según vamos creciendo nos vamos dando cuenta de que lo hacían por nuestro bien.

– Indulgente
Las segundas oportunidades no existen… porque una madre le da mil millones de segundas oportunidad a un hijo para que cambie o consiga lo que necesita. Desde los primeros pasos hasta los años de madurez, el hijo no podrá encontrar un amor humano más profundo que el de una buena madre. Según dijo Balzac, el corazón de una madre es un abismo en cuyo fondo siempre encontrarás perdón.