Armas de los bebés
A veces, lo que empieza siendo un juego termina siendo un momento bastante doloroso para los padres. Tirones de pelo, arañazos, mordiscos… estas son algunas “monerías” que los pequeños pueden hacer a sus padres durante los momentos de juego. Aunque no lo creamos, los bebés tienen más fuerza. Cuando jugamos con los pequeños de la casa, debemos estar pendientes de cómo son capaces de utilizar su armas preferidas: manos, uñas y dientes.

Las uñas de los bebés son muy delgadas, lo que las hace estar siempre más afiladas que las de los mayores. Para tenerlas “a raya”, recuerda que será imprescindible que tengas siempre a mano una tijeritas para cortárselas. Si de paso, ves que el niño no está a disgusto con lo que estás haciendo, puedes utilizar una pequeña lima de cartón para limárselas y que le queden sin ningún pico que le pueda ocasionar daños a él o a ti.

Arañarse en cualquier parte del cuerpo es fácil y más si se trata de un bebé inquieto, por lo que deberás lavarle las manos y los juguetes para que los gérmenes no le infecten las heridas que se pueda causar. Si ves que el pequeño, cada vez que se enfada tiende a arañarse la cara, intenta ponerle un protector en las manitas. Este protector puede ser un simple guante de algodón o de lana que no le moleste.

Si no encuentras unos guantecitos que se adapten a sus manos, puedes utilizar algunos de sus calcetines. Intenta poner un cascabel en alguna parte del protector de manitas para que así el pequeño esté entretenido y no se arañe la cara.