Aspectos que condicionan la salud mental
Durante la vida adulta ocurren manifestaciones emocionales directamente relacionadas con el estado de la salud. Y hay que buscar respuestas en el momento del nacimiento.

Recientemente se ha descubierto que los mamíferos nacidos en un ciclo de luz invernal sufren alteraciones en sus relojes biológicos que les afectan durante la vida adulta. Ésta ha sido la conclusión de un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience.

Por el visto, el riesgo de sufrir depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y otras enfermedades mentales es mayor para los individuos nacidos en invierno… Y es que la influencia de la exposición a la luz durante los primeros meses de vida es un factor determinante.

El investigador Douglas MacMahon, biólogo de la Universidad Vanderbilt en Tennessee (EEUU) ha explicado:

El reloj biológico regula el estado de ánimo en seres humanos. Si existe un mecanismo similar al detectado en ratones para los humanos, podría no sólo tener efecto sobre un elevado número de trastornos del comportamiento, sino que también afectaría a la personalidad.

Los experimentos que se llevaron a cabo ponen de manifiestos datos concretos. Se hicieron crecer a dos grupos de ratones durante tres semanas en ciclos de luz propios del verano (16 horas de luz y 8 horas de oscuridad) y en ciclos de invierno (8 horas de luz y 16 de oscuridad). Además, un tercer grupo creció con 12 horas de luz y 12 de oscuridad. Una vez sometidos a esta prueba, los científicos analizaron sus cerebros y comprobaron que la actividad del núcleo supraquiasmático, lugar donde se aloja el reloj biológico, variaba según la exposición a la luz.

Se determinó que los nacidos en verano conservaban un pico de actividad en las neuronas de esta región al amanecer, que continuaba durante diez horas. En los nacidos en invierno el pico de actividad se demoraba hasta una hora después del amanecer y podía prolongarse 12 horas más (en lugar de 10) tras los cambios de estación.

En definitiva, la respuesta al cambio de estación resultó ser exagerada en los ratones nacidos en invierno. Esto guarda un gran paralelismo con el trastorno afectivo emocional que sufren ciertas personas al iniciarse el invierno.