Atar los cordones de los zapatos
Los niños están en un proceso de aprendizaje constante. Cuando los niños empiezan a andar, es habitual que los padres terminen un tanto cansados de tener que atar los cordones constantemente al niño. En este sentido, conviene destacar que afortunadamente, el mercado en calzado evoluciona de forma constante por ello, existen zapatos sin cordones que pueden resultar muy cómodos y prácticos.

Pero cuando el niño crece intenta poner en práctica un claro sentido de la autonomía, es decir, quiere aprender él mismo a atarse los cordones de los zapatos. Algo que los niños aprenderán con mayor o menor facilidad dependiendo de las circunstancias. Alrededor de los cuatro o cinco años de edad puede ser un buen momento para dar este paso.

Sin duda, lo más esencial es que el niño se vea inmerso en este aprendizaje de una forma totalmente natural. Es decir, como si fuese un juego que le divierte y le sirve de entretenimiento. Por otra parte, los niños también pueden aprender a atarse los cordones mejor cuando llevan los zapatos puestos. Lógicamente, los niños necesitan imitar los pasos de otra persona para poder dar con la clave de cómo atarse los zapatos de forma adecuada.

Por ello, la mamá o el papá puede estar a su lado e ir guiando al niño en el proceso que debe seguir. Es decir, mientras el adulto se ata su propios zapatos, los niños pueden hacer lo mismo. Este hábito también es una forma de que los padres y los niños compartan un tiempo en común. Por lo que también merece la pena tomar la iniciativa en aquellos momentos en que los padres tienen más tiempo libre y están relajados de sus presiones diarias.