Cómo actuar en caso de asfixia
Los bebés y niños pequeños, se llevan constantemente a la boca distintos objetos como juguetes, mordedores o incluso sus propias manos.

El problema aparece cuando por despiste de los padres o familiares, o por descuidos de dejar objetos peligrosos a su alcance, éstos terminen provocando una asfixia al niño.
También puede producirse por trozos de comida poco masticados o muy grandes.

Generalmente suelen ser pequeños objetos y por ello acaban pasando fácilmente a la tráquea del niño, con los graves peligros que ello conlleva.

Dicha obstrucción puede ser:
– completa, en cuyo caso no entra ni sale aire.
– incompleta o parcial. El paso de aire aún existe, aunque en muy pequeña cantidad.
Si la obstrucción es incompleta y el niño es capaz de toser, le animaremos a que lo haga.
Si es completa no va a poder inspirar el aire suficiente como para toser.

En este caso le practicaremos la Maniobra de Heimlich, que consiste en provocarle un brusco aumento de la presión dentro del tórax para que pueda expulsar el cuerpo extraño. La realizaremos así:

Si está consciente, nos situaremos detrás colocando el puño en la boca de su estómago y sujetándolo con la otra mano, comprimiremos bruscamente hacia arriba y hacia nosotros, tratando de aumentar la presión en los pulmones. Repetiremos la maniobra 5 ó 6 veces hasta que veamos como expulsa el objeto.

Si está inconsciente realizaremos la misma maniobra con el niño en el suelo.
Si se trata de un bebé menor de un año, lo colocaremos sobre nuestras piernas boca abajo sujetandolo con nuestro antebrazo, y le daremos 5 golpes en la espalda, con el extremo de la palma de la mano.
Si no respira, tendremos que reanimarlo realizandole masajes cardiacos.

Una vez expulsado el objeto causante de la asfixia, se debe mantener al pequeño tranquilo y trasladarlo al hospital o centro de salud más cercano para que lo examine el pediatra, dadas las complicaciones que pueden surgir del incidente y/o de las medidas de primeros auxilios que se tomen.