Cómo bajar la fiebre del bebé
Cuando un bebé nace es tan vulnerable que cualquier síntoma de fiebre produce una enorme preocupación en los padres, especialmente, en aquellos padres primerizos que todavía son inexpertos en el arte de educar a un niño. Es esencial que cuando el niño tenga fiebre intentes mantener la calma y no angustiarte, precisamente, para no transmitir tu ansiedad al niño puesto que es muy receptivo a la hora de poder captar los estados de ánimo.

Es mejor que pongas el termómetro a tu bebé en un momento en que se encuentre tranquilo y relajado así podrás conocer con exactitud su temperatura. Puedes colocarle el termómetro debajo del brazo y mantenerlo durante el tiempo prudencial. Sin duda, la fiebre siempre es un síntoma de enfermedad por lo que conviene acudir al médico para poder obtener un diagnóstico en concreto ya que el médico como tal, también recetará un tratamiento.

La fiebre puede llegar a ser preocupante cuando alcanza los 38 grados. Una forma de actuar positivamente en un primer momento es humedecer la frente o la nuca del bebé con un paño húmedo. Humedece un paño con agua tibia que seguro que alivia al niño. Pero además, evita cubrirle con demasiada ropa puesto que así tendrá más calor.

Los padres se angustian mucho cuando el bebé tiene fiebre ya que éste puede llorar con mucha insistencia para mostrar que no se siente bien. El llanto es una forma de comunicación para un niño al igual que la sonrisa es un medio para expresar que está contento y que se siente bien. Para combatir los efectos de la fiebre también es importante que el niño beba líquido con regularidad para poder estar perfectamente hidratado y mejorar poco a poco hasta que la fiebre vaya menguando.