Cómo formar otra familia feliz
En tiempos que corren, es frecuente encontrar parejas unidas que tienen hijos de relaciones anteriores. Eso implicará cambios en todos los integrantes la familia, especialmente en el estilo de vida, pero esto no necesariamente tiene por qué ser una realidad negativa o imposible de conciliar. Toma nota de estas recomendaciones y aprende cómo lograr la felicidad en esta segunda oportunidad.

No vivas en el pasado. Esto es fundamental, aceptar la realidad ey no quedarse atrapado en el recuerdo del pasado. Empieza a relacionarte con lo presente, con tu nuevo entorno. Ya has decidido comenzar nuevamente, por lo tanto, algo debes poder hacer para modificar lo que no te agrade para ser feliz.

No critiques a los demás si no hacen lo que quieres. Por más que no estés de acuerdo con actitudes de la “relación anterior” de tu actual pareja, debes tener en cuenta que es algo pasado que ellos mismos deben solucionar, y por lo tanto no tienes nada que decir al respecto. En cada nueva familia hay una historia diferente y debes respetarla.

Respeta los espacios y los roles de cada uno. Has dado un paso importante, construir una familia, conformando una nueva, es de vital importancia que tengas en claro que tu nueva pareja debe ocupar ese lugar y que tus hijos están a tu cargo. Por lo tanto, debes poder actuar en consecuencia, otorgando a cada uno el espacio que se merece.

Promueva la posibilidad de elegir. Es frecuente que en las familias “reconstruidas” existan dificultades a la hora de planificar actividades comunes. Es importante que nadie renuncie aquello que le hace feliz, por lo que ambas familias deben seguir sus actividades y procurar crear otras nuevos para compartirlas todos juntos de forma unida. Intenta que haya siempre consenso al momento de la elección. Todos se sentirán participes e importantes.

Intenta que en la convivencia los cambios sean paulatinos. Una de las cosas más difíciles será que el conjunto de personas nuevas ocupen un mismo espacio y puedan sentirlo como propio. Por ello, es fundamental que la convivencia se vaya adaptando progresivamente, sin forzar nada. Así, evitarás conflictos futuros y fomentarás el sentido de pertenencia y la espontaneidad necesarias para una cotidianeidad saludable.

Procura una igualdad de “derechos” y “obligaciones”. Es cierto que cada hijo es fruto de una formación diferente, por lo que será necesario para el bienestar común que en este nuevo espacio a compartir exista igualdad de condiciones para cada integrante. Evita establecer diferencias y aprende a respetar la educación que cada niño ha recibido para no marcarle un camino que no le corresponde.