Cómo hacer para que los hermanos se quieran
El vínculo entre hermanos es muy importante, ya que es un ser de la misma “sangre” y ocupa un lugar significativo en la vida de una persona. Sin embargo suele adquirir diferentes roles: podrá ser un amigo, un rival, un confidente, un ejemplo a seguir o un consejero; pero siempre será especial. Ten en cuenta estos consejos para conseguir que los hermanos se quieran.

Procura que no haya conflictos entre ellos, es cuestión de proponértelo y actuar en consecuencia. Procura que estén avenidos, que compartan cosas con todos los miembros de la familia, que entiendan las normas, responsabilidades y concesiones. De esta manera lograrás reducir notablemente las peleas o discusiones que pudieran surgir entre los hermanos.

No lo conivertas todo en un grama, acepta los conflictos, no los sanciones. El conflicto entre hermanos es algo inevitable de la vida familiar. Sin embargo, puedes ayudar notablemente en la relación entre tus hijos si les haces entender que es normal tener puntos de vista distintos, incluso con las personas que más queremos. Además puedes proponerles la búsqueda de maneras para expresar sus pensamientos y sentimientos personales sin llegar a extremos.

Fomenta situaciones y actividades que motiven el compartir, ya sean momentos o juguetes. Las relaciones se construyen por compartir todo tipo de momentos placenteros. Realiza viajes o paseos en familia, promueve la práctica de algún deporte o planifica cualquier actividad que motive el compartir. También es importante no entrar nunca en comparaciones, ya que suelen causar desánimo y competencia. Cada uno de tus hijos es único, por ello la comparación sólo facilitará las peleas entre ellos.

Es bueno que se cuiden entre ellos, lo que no siempre es fácil de obtener. Es algo que tiene que salir de ellos, porque forma parte del amor que sienten. A medida que son mayores verás como son más solidarios y las peleas disminuyen, cuando tengas confanza en llos puedes probar con dejarlos volver solos de algunos lugares, que vayan juntos a comprar algo para el almuerzo o que realicen cualquier actividad que los una y que les permita sentirse responsables de sus actos.

Respeta sus diferencias: cada uno es especial. Para consolidar una saludable individualidad en tus hijos, trátalos como lo que son, únicos. Dedícales un tiempo exclusivo a cada uno, en el cual puedas compartir sus alegrías, intereses o miedos. Adapta tus expresiones afectivas, discurso y estilo a las necesidades de cada uno de tus hijos.