Cómo limitar la pereza infantil
La pereza es una sensación habitual, especialmente, a principios de curso cuando los niños dejan atrás las anheladas vacaciones y el descanso. Por tanto, también es más frecuente sentir pereza el lunes por la mañana que el viernes por la tarde y en este caso, debe afrontarse de una forma totalmente natural. Pero la verdad es que la pereza puede convertirse en un obstáculo a nivel académico cuando el niño siempre deja las tareas para el último momento.

En más de una ocasión, cuantas menos cosas tienen que hacer los niños, menos hacen. En cambio, cuando tienen que hacer frente a otras actividades se organizan mucho mejor. Por ello, conviene que tengan su tiempo ocupado y no sólo con tareas de escuela, también pueden acudir a otras actividades tan positivas como ir al conservatorio, tocar un instrumento, aprender idiomas, hacer deporte… La actividad regular es la mejor forma de combatir la pereza ya que el niño también se implica mucho más en todos sus proyectos.

Por otro lado, una forma de limitar la pereza infantil es limitar las distracciones en casa. Es decir, es mejor apagar la televisión, limitar el acceso del niño al ordenador durante la semana, evitar la música… Se trata de que el niño se centre únicamente delante de los libros. Incluso, en el caso de que le llamen por teléfono durante el tiempo de hacer tareas es mejor no distraerle y decir a la persona que haya llamado, que vuelva a hacerlo a una hora en concreto.

Disfrutar de la pereza también es excelente pero en momentos puntuales. Por ello, para compensar el esfuerzo que los niños hacen durante la semana, el fin de semana deben darse el margen de levantarse más tarde y disfrutar del ocio al cien por cien.