Cómo mejorar el descanso del bebé
La aventura de la maternidad es fascinante pero también incierta, especialmente, para aquellos padres y madres primerizos que se sienten un tanto inseguros ante el cuidado del bebé. El descanso es esencial para el niño al igual que lo es para cualquier adulto. De hecho, está comprobado que los problemas de insomnio pueden causar a cualquier persona cansancio, falta de rendimiento laboral, irritabilidad del carácter y falta de motivación. Es decir, el bebé también debe descansar para poder sentirse bien.

Una de las claves más importantes para el bienestar del bebé es que el pequeño pueda acostumbrarse a unos horarios regulares en su día a día no sólo en relación con la hora de la comida o de la cena, sino también, con la hora del baño y por supuesto, con el momento del descanso que es tan gratificante para el niño no sólo a nivel físico sino también emocional.

Los bebés pasan mucho tiempo dormidos durante los primeros meses de vida. Esta rutina cambia en la medida en que van creciendo. Pero a la vez, también es habitual que el descanso de cualquier madre o padre sea menor durante los primeros meses de vida del niño. La paciencia y el sentido del humor son dos recetas más que necesarias para combatir el cansancio propio de esta época.

Para que el niño descanse bien por la noche puedes elegir bañarle justo antes de acostarle puesto que el baño relaja y mucho a los bebés. De este modo, un baño relajante puede ser ideal para que el niño duerma feliz. Los hábitos son necesarios porque aportan seguridad emocional a los bebés en su rutina diaria.

Sin duda, el ambiente de la habitación también es ideal para el descanso del bebé. Por ello, es importante que la temperatura sea la adecuada para que el niño no pase demasiado calor. Muchos bebés tienen su cuna en la habitación de sus padres. Una elección que tiene sus ventajas puesto que de este modo es más fácil observar al bebé también durante la noche.