Cómo saber si el niño tiene un problema
No siempre es fácil saber qué pasa por la mente de un niño, especialmente, porque algunos pequeños son muy tímidos y tienden a guardarse las cosas para sí mismos. En otras ocasiones, prefieren no contar aquello que les pasa por miedo o por vergüenza. Por ello, es bueno adoptar la actitud adecuada en la comunicación con los hijos. Es decir, los niños deben sentir que los padres siempre están ahí para ayudar tanto en lo bueno como en lo malo. Además, en caso de que notes que a un niño le preocupa en exceso el miedo al castigo a la hora de contarte algo, es bueno que le digas que no le vas a castigar y que quieres que te lo cuente.

En muchas ocasiones, sucede que el niño puede tener una mejor relación con la madre o con el padre. Es bueno analizar estas diferencias para que en los momentos importantes sea la persona que mejor se lleva con el niño la que intente favorecer la conversación.

Es decir, un niño que tiene una dependencia muy grande de su madre, le contará qué le sucede con mayor facilidad a ella antes que a su padre. Es algo lógico teniendo en cuenta que los adultos también se comportan de este modo, es decir, la confianza es básica en las relaciones sociales.

Es esencial observar y analizar el lenguaje corporal de un niño. Es decir, intenta observar si tu hijo se muestra alegre, ríe con facilidad como cualquier otro niño, o si por el contrario, se muestra triste y demasiado solitario. Por ejemplo, si un niño tiene algún problema en el colegio tendrá mucho miedo de ir al mismo hasta el punto de que puede fingir estar enfermo para librarse de las clases o sentir verdadero malestar físico como consecuencia de los nervios.