Consejos para tener un parto perfecto
Cuando se acerca el momento del parto comienzas los nervios, la incertidumbre, las preguntas y, sobre todo, hay más ganas que nunca por verle la carita de tu bebé y que por fin esté ya entre tus brazos. Te daré unos consejos para que consigas tener un parto perfecto:

– Lo primero que tienes que hacer es tranquilizarte, es difícil pero mantener la calma es imprescindible. Olvídate de si duele o si te tienes que pasar horas para conseguir dar a luz, y piensa que si la gente tiene varios hijos es porque no es para tanto, además de que si lo fuera sin duda compensa.

– Cuando empieces a notar las contracciones controla su frecuencia y duración. Si durante una horas las has tenido de forma regular cada 5 minutos, más o menos, ha llegado el momento de irte al hospital.

– Calcula con antelación el tiempo que te llevará llegar al hospital y cuál es el recorrido más corto o con menos tráfico.

– Si cuando ya estás camino del hospital las contracciones se hacen mucho más frecuentes e intensas, respira muy bien y de forma controlada para que duelan menos. De todas formas, no te agobies pensando en que darás a luz por el camino porque desde que empiezan las contracciones hasta que das a luz suelen pasar varias horas.

– Ten muy claro que una actitud tranquila y relajada hará que todo sea mucho más rápido y que salga mejor. Si estás con nervios o miedo te dolerá mucho más y será más incómodo.

– Es muy importante que estés acompañada en todo momento por tu pareja y, si no fuera posible, por una persona de tu confianza para que te apoye en ese momento y pueda calmarte también mediante pequeños masajes. Será quien te anime, quien te seque el sudor y quien hable contigo para que consigas relajarte al máximo.

– En el momento del parto, empuja únicamente cuando te lo indiquen ya que si lo haces cuando no corresponde puedes complicarla evolución natural del mismo.

– Cuando hayas dado a luz es muy importante que contactes con tu hijo inmediatamente, acaríciale y háblale en cuanto te lo pongan en brazos para que sepa que eres tú y cómo es tu tacto. Póntelo cerca del pecho para que siga teniendo ese contacto cercano que es tan importante en sus primeras horas de vida.