Cuidar a un niño con fiebre
La fiebre suele ser la respuesta del cuerpo ante una infección o una enfermedad. Al elevarse la temperatura del cuerpo, el sistema inmune hace que el cuerpo sea un lugar menos atractivo para los virus y otros gérmenes. Una temperatura alta también provoca la liberación de las células blancas de la sangre (leucocitos) que se encargan de luchar contra la enfermedad.

La temperatura corporal normal es de alrededor de 98.6°F (37,0°C). La temperatura de un niño se considera fiebre, cuando es de 100.4°F (38,0°C) o más. La mayoría de las fiebres en los pequeños son causadas por enfermedades virales tales como los resfriados que pueden ser tratados en casa. Pero la fiebre también puede ser causada por infecciones graves como la meningitis. Tu médico debe examinar al niño para descartar una infección grave. Pon atención a cómo se comporta el niño.

Un niño con fiebre que sigue comiendo y jugando no necesita ningún tratamiento, pero no dejes de vigilarle. Sin embargo, si el pequeño está irritable o parece estar muy enfermo puede necesitar que le vea un médico, incluso aunque tenga una ligera fiebre. Para reducir los síntomas de la fiebre puedes seguir alguno de estos consejos (consulta siempre con tu médico):

• Vístele con ropa suelta, ligera y cúbrele con una mantita suave.
• Debes hacer que tome mucho líquido. Esto ayuda a prevenir la deshidratación, un riesgo muy común cuando se tiene fiebre.
• Haz que el niño descanse todo lo que pueda. No tiene por qué quedarse en la cama pero debes procurar que esté relajado.