Cuidar las emociones del niño
Hoy día, la inteligencia emocional es un valor en alza. Es decir, cada vez somos más conscientes de la importancia de aprender a cuidar de uno mismo para poder estar también bien con los demás. Es decir, para disfrutar de calidad de vida en todos los sentidos. Las emociones nos conectan de forma directa con el mundo y con el entorno que nos rodea. La alegría es un verdadero elixir de paz. Un elixir que puedes alcanzar cuando aprendes a disfrutar del poder del ahora y del presente como tu único medio de realización. Es curioso cómo muchas madres y padres no pueden evitar la tentación de adelantarse al futuro en relación con el proceso de crecimiento del niño.

En otras ocasiones, también conviene matizar que el estrés de los padres puede influir de forma directa en el estado anímico del bebé. Es lógico, los niños son más receptivos de lo que parece a simple vista a la hora de captar los sentimientos de los demás. Potenciar las emociones positivas en el niño implica que los padres entiendan que una de sus principales tareas en la educación es cuidar y reforzar la autoestima del bebé y del niño. Es decir, nutrirle del amor necesario para que el niño se sienta apoyado y feliz en su proceso de crecimiento. Amar implica sencillamente aprender a mostrar el afecto de la forma adecuada. Es decir, aprender a decir te quiero tantas veces como sea necesario.

Muchas veces, cometemos el error de dar por supuesto que los demás ya saben lo que sentimos. La realidad es que más allá de este hecho, tanto niños como adultos necesitamos escuchar palabras bonitas, saber que somos importantes para aquellos que nos rodean. Por el contrario, la indiferencia produce un enorme sufrimiento y también tristeza.

Para conocer más información sobre esta cuestión te invito a realizar un curso sobre inteligencia emocional ya que además, hoy día, se imparten cursos sobre esta temática en diferentes ciudades de la geografía. También puedes estar al día de este tema gracias a la lectura de libros de autoayuda.