Cumplir horarios
Para satisfacer las necesidades de los niños, diariamente padres y educadores han de guiarse por unos estrictos horarios. Así el objetivo prioritario será establecer una rutina diaria con actividades que se deben realizar todos los días aproximadamente a la misma hora.

Gracias al cumplimiento de dichos horarios los menores desarrollarán un sentido de confianza y seguridad sobre el mundo que les rodea. Si tienes diseñado un patrón fijo, la relación con tus hijos se verá claramente favorecida ya que también los niños necesitan saber con antelación lo que va a suceder.

Es conveniente que una vez adquirido un hábito no se interrumpa, a no ser que se produzcan situaciones especiales: una fiesta, un cumpleaños, una salida de uno de los miembros de la familia. Tras este cambio, ha de reanudarse el hábito lo antes posible.

Alimentación. Por ejemplo, a la hora de la comidas, se requiere que el niño perciba una educación sobre estos hábitos… De este modo, si la dieta de los adultos es equilibrada y variada, lo más seguro es que la del pequeño también lo sea. Además, está comprobado que cuando se cocina en casa los niños acaban prefiriendo una amplia variedad de alimentos.

Sueño. Con la frenética vida que llevas, lo habitual es levantar a tus hijos pronto para dejarlos en el colegio y tú poderte incorporar de manera puntual al puesto de trabajo. Por ello, acuesta siempre a una hora prudencial al niño. Si creas esta costumbre observarás cómo cada día el sueño va viniendo sin dificultades a la misma hora.

Baño. Los momentos destinados al baño son fundamentales. Los niños se relajan mucho en el agua y se entretienen con elementos lúdicos que a su vez les ayudan a fomentar su creatividad.

Juego. Una buena medida es que tras la jornada escolar el papá o la mamá solicite a la maestra sus impresiones sobre el comportamiento del niño. En caso positivo, elogia a tu hijo y prémiale con una recompensa como por ejemplo dejándole jugar más tiempo. En caso contrario, hazle entender que no habrá premio.