El aprendizaje en los bebés
Un bebé es un pequeño humano que acaba de abandonar el vientre materno y que sólo posee unos pocos instintos y ningún comportamiento aprendido por lo que depende completamente de sus padres o tutores en todos los sentidos.

Pero el proceso de aprendizaje de los bebés es mucho más rápido de lo que podamos imaginar, lo cual sorprende a la mayoría de padres primerizos. Aunque durante los dos primeros meses el crío evolucionará aparentemente poco es un tiempo muy importante para su alimentación, crecimiento y adaptación al mundo exterior. A partir de los dos o tres meses ya comenzará a seguir objetos con la mirada y a sonreír.

A los seis meses el cambio será más radical, ya que descubre sus manos y comienza a jugar con ellas al tiempo que empieza a reconocer a su madre y a sus familiares más allegados, aunque aún abusará de la silla, la cuna y el regazo de su progenitora, lugares que irá abandonando, poco a poco, a partir de los siete u ocho meses.

Todo lo que transcurre desde que cumple los diez o doce meses cambiará para siempre la vida de un bebé, que empezará a convertirse en un niño, puesto que empezará a gatear, a ponerse de pie e incluso a andar. Además, también en esta época comenzará a pronunciar sus primeras palabras como mamá, papá o agua.

Desde que esto ocurre, la mayoría de los niños comienzan a absorber conceptos con asombrosa rapidez por lo que es un momento ideal para que los padres se esfuercen en favorecer su aprendizaje, ya que está demostrado que casi todos los humanos tienen una gran capacidad de asimilación hasta que cumplen los cuatro o cinco años, mucho mayor que la de cualquier adulto, por lo que si sus progenitores lo estimulan, el pequeño será capaz de adquirir muchos más conocimientos.