El bienestar emocional del niño
Bienestar emocional. Dos palabras que muestran todo el potencial anímico que existe en el corazón del ser humano. La base de la felicidad, reside en parte, en este bienestar anímico que más allá de lo que algunas personas piensan no siempre es inherente a los niños. Es decir, un niño no es feliz simplemente, por el hecho de serlo ya que también existen muchos casos de personas que tuvieron una infancia dura que contrasta con este dato.

El bienestar en la infancia es la suma de varios ingredientes y al contrario que en la etapa adulta, el entorno tiene más peso del que parece a simple vista. Un adulto tiene la capacidad de alejarse en cierto modo de aquello que le hace sentir mal, en cambio, el niño no. Por ello, a veces, tiene problemas en el colegio pero no cuenta nada en casa por vergüenza. Esto se debe, simplemente, a que los peques tienen una visión de los problemas en forma de túnel. De este modo, a veces, se sienten encerrados y sin salida. Es decir, necesitan ayuda.

Cuidar del bienestar emocional de los niños es tan básico como atender su alimentación física y su salud corporal. Por ello, el cariño y el amor debe de ser un ingrediente de un hogar basado en el equilibrio y en el respeto. El cariño también es inherente a la profesión de maestro, es decir, cada profesor debe aprender a motivar a los alumnos para que den lo mejor de sí mismos evitando en todo momento, la ridiculización.

Los niños que gozan de bienestar emocional crecen sin miedo y sin temores. Por ello, también puede suceder que dependiendo de las circunstancias el niño necesite de la ayuda de un psicólogo para poder obtener herramientas emocionales eficaces. Existen signos de que un niño no se encuentra bien: está triste, no queda con otros amigos para jugar y evita las relaciones sociales, llora con frecuencia…