Enseña a jugar solo a tu hijo
Acostumbrar a tu hijo a que juegue “solito” le brindará un espacio propio donde desenvolverse con autonomía. Tú saldrás ganando porque ganarás tiempo para tus planes y observarás cómo todo son beneficios.

En los primeros meses de vida, se desarrolla la capacidad de “estar solos”. Uno comienza jugando en solitario, más tarde precisará de un compañero y posteriormente pedirá a gritos los juegos en grupo, circunstancia oportuna para la imitación.

Tú, querida mamá, pasarás a ser la primera y exclusiva compañera de juegos de tu bebé durante el primer año de vida. Recibirás continuas llamadas de atención y los episodios en forma de llanto o rabietas por la frustración de la separación estarán a flor de piel.

Incluso antes de que empiece a gatear, has de introducir orientaciones sobre cómo jugar solito… Y es que la capacidad de estar solo se aprende, aseguran los psicólogos. Así que ya sabes: No tengas miedo y lánzate a la aventura de dejarle solo.

En el parquecito, en la cuna, en el suelo junto a su mantita interactiva de entretenimiento. Las opciones son muchas. Mientras tanto tú has de permanecer vigilante. Cuando no precise de tu presencia será cuando el pequeño retoño pueda gatear o arrastrase y ya tenga más libertad de movimiento.

Levantar un espacio adaptado para él o ella, le permitirá explorar sin riesgo y, dependiendo de su edad, tendrá al alcance todos aquellos juguetes que le mantendrán entretenido un buen rato: cuentos, pinturas, bloques de construcción, kit de tuppers, etc.

Uno de los problemas a los que te enfrentas es “la concentración”. A los más pequeños les cuesta centrarse en una misma actividad durante largo tiempo. Hasta los 30 meses, el bebé no tiene capacidad para pensar por sí mismo ni organizar una actividad muy elaborada. Proponle un proyecto que tenga principio y fin. Se trata de que lo concluya o al menos lo intente.