Errores habituales al contratar a un profesor particular
Un profesor particular es un punto de apoyo para el estudio, pero nada más. Es decir, no es una persona que tiene la capacidad de hacer milagros para que el estudiante apruebe sin estudiar. Por ello, lo mejor es potenciar la comunicación entre el profesor y los padres del alumno para valorar si hace un uso adecuado de las clases. En caso de que el niño no valore el apoyo, el profesor particular como profesional, debería hablar claramente de la situación con los padres para que sean ellos quienes decidan si quieren seguir adelante o no. Está claro que un profesor particular es un gasto importante, por ello, siempre conviene tener una actitud ética y actuar como profesional, aunque ese tipo de decisiones pueda quitarte algo de trabajo.

Por otra parte, una clase particular es un lugar para el estudio, y no para pasarlo bien. Algunos alumnos pueden creer que el profesor no les hace demasiado caso. Pero la idea, precisamente, es aprovechar el tiempo. Por ello, los padres y el profesor deben animar al alumno para que haga todas las preguntas que necesite en clase y resuelva sus dudas. Muchos padres han contratado a un profesor particular para dar clases a sus hijos en verano. Las asignaturas más demandadas son física y matemáticas.

Por otra parte, cuando se trata de dar clases particulares en verano, la situación cambia respecto al curso escolar. Al tener menos tiempo, es indispensable repasar más los contenidos que son más difíciles para el alumno y prestar menos valor a aquellos contenidos que conoce mejor. El profesor particular puede actuar con la misma autoridad que el profesor del colegio y mandar deberes al alumno para el día siguiente. El rato de clase es mejor aprovecharlo para hacer ejercicios. El alumno tendrá que estudiar los contenidos teóricos por su cuenta.