Evita la educación en el machismo
El machismo es un problema social que puede combatirse de forma adecuada a través de la formación. En concreto, a través de la educación en valores desde la más tierna infancia. Es muy fácil que un niño no entienda que no existen diferencias importantes entre hombres y mujeres si observa que en su casa recibe una serie de privilegios diferentes en la convivencia. Por ejemplo, en una educación que no está basada en el machismo no sólo la niña debe poner la mesa y colaborar con las tareas domésticas. Es decir, el niño debe aprender a hacer lo mismo, debe hacerse la cama antes de ir al colegio, por ejemplo.

Afortunadamente, y gracias a la importancia que ha adquirido a nivel social la inteligencia emocional, la realidad es que nos encontramos muy cerca de lograr la tan anhelada igualdad. Los niños de hoy día no sólo van a estar formados en la ausencia de machismo sino que también van a tener el gran privilegio de poder disfrutar de la diversidad cultural ya que en los colegios nacionales existe un alto porcentaje de alumnado que procede de otros países, como por ejemplo, Ecuador. El mapa social de las aulas se ha modificado mucho en los últimos años.

Por otra parte, tampoco debería hablarse tan claramente de juegos típicamente masculinos o femeninos porque la realidad es que existen niñas, por ejemplo, que juegan también al fútbol o niños que disfrutan con la lectura y con la poesía. Además, aunque existen temporadas en que niñas y niños tienden a jugar en grupos totalmente diferenciados y separados, llega una edad en la que es habitual que chicos y chicas compartan tiempo en común con total normalidad.

La educación en el machismo es una limitación basada en estereotipos y en valores poco positivos en la conquista de la igualdad ya que más allá de chicos y chicas, los niños deben aprender que son antes personas. Y como tales, buscan la felicidad y la amistad.