Fomentar la comunicación en pareja tras la llegada del niño
Un niño lo cambia todo en el seno del hogar, por ello, la realidad es que una relación estable y consolidada se fortalece tras la llegada del niño, en cambio, una pareja débil que está ya rota en el fondo, termina de distanciarse completamente tras la llegada del niño. Sencillamente, porque la maternidad es una prueba difícil que implica mucho esfuerzo y sacrificio. Es decir, a partir de ese momento, la pareja debe de hacer espacio en su relación a un nuevo vínculo afectivo. De este modo, cambia el mapa relacional, el hogar y la organización del tiempo.

Sin embargo, el hecho de que un hijo sea muy importante no significa que se deba descuidar la relación de pareja. Todo lo contrario. Es decir, a partir de ese momento, habrá que hacer un esfuerzo mayor para poder encontrar huecos en los que poder estar juntos, fomentar la comunicación, cultivar el romanticismo, tener espacio para la intimidad… De lo contrario, al final, las parejas se van distanciando y con el paso de los años puede que un día descubran que comparten muy pocas cosas en común.

Por ello, se debe de seguir teniendo espacio para planes habituales como salir a cenar un viernes por la noche, ver una peli bonita en el cine, disfrutar de un viaje de fin de semana solos… Está claro que habrá que pedir ayuda y saber delegar, es decir, puedes contratar a una niñera para que cuide del peque varias horas en ciertos momentos. Y también, puedes dejar que sean los abuelos los que disfruten del niño algunos días mientras vosotros os tomáis un respiro.

Tal vez no existe una fórmula mágica para lograr tal objetivo pero merece la pena seguir alimentando la relación de pareja con la misma ilusión de siempre. Por supuesto, también es esencial disfrutar de los momentos en común con el niño y fortalecer la vida familiar del hogar.