Gastroenteritis: las diarreas y la deshidratación
La gastroenteritis aguda es un problema muy común en los bebés y en los niños. Generalmente este problema se produce por un virus estomacal, producido por otra causa como por ejemplo un virus o una intoxicación por alimentos. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de estómago, vómitos y diarrea. A pesar de que el vómito suele durar sólo dos o tres días, la diarrea puede durar una o dos semanas antes de que finalmente finalice.

No existe cura inmediata o medicamentos para tratar la gastroenteritis, pero hay muchas cosas que se puede hacer para ayudar al pequeño. El principal problema de tener diarrea y vómitos es que el niño puede llegar a deshidratarse. El primer signo de deshidratación es que comenzará a orinar con menos frecuencia (el niño debe orinar cada seis u ocho horas). Otros signos son: boca seca, no tiene lágrimas cuando llora, ojos hundidos, pérdida de peso y la disminución de la actividad o el aumento de la irritabilidad.

Los líquidos son buenos para los niños con diarrea y vómitos. Existen algunos que están especialmente pensados para estos casos y que contienen la cantidad adecuada de agua, azúcar y sal que necesita. Los clásicos refrescos pueden tener demasiado azúcar y puede que, dependiendo del niño, aumenten la diarrea.

Los líquidos con un alto contenido de sorbitol, como el zumo de manzana y de pera, deben ser evitados especialmente, ya que también pueden hacer empeorar la diarrea. Si el hijo tiene diarrea pero no está vomitando o solo ha vomitado un par de veces, entonces puede continuar con su dieta habitual (incluida la lactancia materna pero todas las comidas con restricciones, claro), pero centrándose en la ingesta de más líquido.