La actitud necesaria frente a la higiene
La formación de hábitos en torno a la higiene influye de forma decisiva en el aumento de la autonomía en los menores.

La limpieza personal por si mismo debe adquirirse lo antes posible. Progresivamente el niño debe implicarse en las tareas que conlleva el baño diario aunque éste siempre guiado por los adultos. Se busca alcanzar una fuente de satisfacción que los padres estimularán mediante explicaciones sobre la conveniencia de su práctica diaria.

Es aconsejable desarrollar el cuidado de la dentadura cuando el bebé tiene cuatro meses, esto es, cuando abandona la lactancia y empieza a tomar papillas y otras comidas. De hecho, el tipo de comidas que se ofrezca al pequeño puede afectar a su salud dental el resto de su vida.

A continuación te presentamos unas normas que completan el proceso de la higiene.

Respecto a los dientes:

1. El buen uso del cepillo y la pasta dentrífica constituyen un conjunto necesario para la higiene y cuidado dental.
2. El hecho de chuparse los dedos, comerse las uñas y respirar por la boca suponen malas hábitos que deben ser corregidos porque tienen repercusión directa con la boca.
3. Es importante restringir el uso de caramelos u otra clase de golosinas que contengan azúcar.

En cuanto a la eliminación:

No olvides que uno de los fines de la educación eliminatoria es el de prolongar el tiempo que separa cada micción. Y es que hasta que no se establece el control diurno (en torno a los 2 años), no se puede iniciar el control nocturno (aproximadamente a los 3 años) y quitar el pañal (3 noches seco). Un procedimiento similar se pondrá en marcha para el control de la defecación.