La autoestima infantil
Cuando todos los miembros de una familia desarrollan su propio potencial, los niños tienen una excelente oportunidad para trabajar el plano de la autoestima en el buen camino.

Se trata de que los errores se entiendan como medidas de aprendizaje y no como fracasos que tocan en la diana de la culpabilidad.

Los padres han de tener presente que sus hijos suelen aprender mucho de sus fallos y también que es necesario marcar límites y una justa disciplina. De este modo, los límites serán adecuados y claros y se ejecutarán con respeto, delicadeza y amor. Respecto a la disciplina es recomendable alejarse de todo comportamiento excesivo que genere miedos.

En cambio hay hogares que en los que predomina una autoestima baja. Este hecho es percibido por los menores inmediatamente ya que se percibe una escasa por no decir nula valoración de las virtudes de sus integrantes. Si observas que una persona tiene pánico al fracaso y siempre espera a que los demás resuelvan sus problemas, la falta de autoestima sobresale por encima de todo.

Hay que aceptar a cada niño tal y como es. Llegar a comprender que cada menor evoluciona según su propio ritmo es una cuestión que a algunos adultos les cuesta bastante. Nunca se debe intentar cambiar al niño conforme los antojos de los mayores. En ocasiones se tiene una proyección idealista de lo que deseas que se convierta tu hijo… No olvides que es tu sueño no el del niño. Así que empieza por detectar cuáles son sus puntos fuertes, para potenciarlos y aquellos débiles con el fin de reforzarlos. En definitiva, con una actitud que refuerza con positivismo las conductas del niño, él adquirirá mayor confianza. Y si cabe lugar para lanzar alguna crítica, ésta debe ser constructiva.