La familia vista como un equipo
Cuando pensamos en el término equipo corremos el peligro de pensar en este concepto sólo en el ámbito del deporte donde se muestra de forma clara que la organización es una de las claves del éxito y de la victoria en un partido de fútbol por ejemplo, donde el mérito es de todos y no de uno solo. Por otra parte, el término equipo cada vez se escucha más dentro del ámbito del plano laboral. De hecho, se imparten cursos en los diferentes lugares de la geografía para aprender a trabajar en equipo, por ejemplo.

Pues bien, el término equipo también puede y debe de ser entendido desde un punto de vista familiar. A la familia vista como un equipo se opone la visión de la familia desde un punto de vista individualista en donde no existe comunicación entre sus miembros, en donde casi no se comparte tiempo y espacio en común. Es decir, donde la distancia interpersonal es notable y aguda.

En primer lugar, debe de ser la pareja la que se sienta como un equipo: fuerte, sólida y muy unida. Pero en segundo lugar existe un segundo equipo que es el que se forma con la llegada de los hijos que transforman el núcleo faimliar y ampliar el círculo relacional. Está claro que la pareja debe de conciliar mucho mejor el tiempo una vez que tiene niños puesto que su atención se centra a partir de ese momento en más de una persona.

A mayor unión en el seno de un equipo también hay mayor felicidad, alegría y satisfacción. La realidad es que la familia sigue siendo uno de los bienes más valorados por cualquier persona, sin embargo, no siempre se cuida del modo correcto y adecuado con mucha paciencia y también, con mucha generosidad.