La hora de la merienda
Tu hijo acaba de regresar fatigado del colegio pero todavía le queda mucha energía que derrochar a lo largo de la tarde. Por eso, ofrecerle una completa merienda le aportará los nutrientes necesarios para recuperarse y continuar con sus juegos.

Como bien indican todos los nutricionistas, se deben realizar cinco comidas al día. Lo normal es que un adulto lo reduzca a tres pero no debes seguir la misma dinámica con tus hijos. De ahí que la solución de las meriendas sea idónea para mantener una dieta equilibrada.

Es conveniente planificar las meriendas en torno a las horas en que el niño tiene hambre. Ofrecer una mínima merienda horas antes de una comida, puede hacer que sea menos gruñón y más dispuesto a comer la comida.
Por todos los medios, evita dar meriendas con el fin de consolar, sobornar o recompensar a un menor.

Y cuando te dispongas a ir de compras para llenar la cesta de alimentos, haz que tu hijo participe. Se trata de que el niño aprenda sobre hábitos saludables, por ello indícale cuáles son las comidas adecuadas, su composición en vitaminas, etc.

La moderación ha de convertirse en una práctica frecuente. No hay que negarle a un niño un pastel de cumpleaños o golosinas de días festivos ya que “esa misma negación” puede llevarles a que los deseen con mayor ímpetu. Las calorías que proveen estos alimentos también son necesarias. Recuerda que las calorías extra no le harán daño a un niño, siempre y cuando se cumplan otros requerimientos nutritivos.

Las meriendas deben incluir al menos dos componentes distintos de los cuatro siguientes:

1. Una porción de leche líquida.
2. Una porción de carne o un alternativo a la carne.
3. Una porción de verdura o fruta o jugo sin diluir de fruta o verdura.
4. Una porción de pan y/o cereal de grano entero o enriquecido.