La importancia de tener y cumplir los horarios
Ahora que llega el verano, cualquier persona se relaja mucho más en relación con los horarios de la comida, de la cena, o la hora de ir a la cama. Cualquier niño se acuesta más tarde durante estas fechas y la realidad es que es bueno para ellos puesto que pueden liberarse de la presión que han vivido durante el invierno y el curso académico en tanto que hacer frente a los horarios de colegio y a las clases extraescolares supone un esfuerzo notable para ellos.

Más allá de esta cuestión, y dentro de toda la flexibilidad posible, también es necesario tener en verano unos horarios adecuados que favorezcan el bienestar emocional de los niños. Es decir, que exista una hora marcada, por ejemplo, para ir a la piscina. Un momento también para volver a casa y cenar. Así, los niños aprenden a aprovechar mucho mejor el tiempo de ocio pero así también se evita ese caos en el que a veces puede convertirse un calendario abierto a una libertad absoluta.

Dentro de las rutinas y horarios de los niños sería positivo que estos tuvieran un tiempo marcado cada día para la lectura, por ejemplo. Por otra parte, también debe haber un límite adecuado de tiempo a la hora de ver la televisión. Por supuesto, siempre se debe seleccionar la programación infantil adecuada para los peques y aprovechar los dibujos animados.

En relación con el tiempo de ocio, los niños suelen tener un horario semejante a sus amigos a la hora de volver a casa por ejemplo. Sin embargo, al final, los padres deben precisar la hora de regreso según un criterio propio al margen de la opinión del resto de los padres. Al final, las normas y valores adecuados en la educación dependen de cada pareja.