La inteligencia emocional es positiva para el bebé
Daniel Goleman expresó de forma magistral que durante mucho tiempo se ha prestado una atención importante al conocimiento intelectual de un niño. Sin embargo, está comprobado que en la edad adulta el éxito no está determinado por la capacidad de memorizar datos o de comprensión sino por el nivel de inteligencia emocional.

Dicha inteligencia remite al conocimiento de las propias emociones y también de las ajenas. Es decir, fomenta la empatía que te ayuda a comprender al otro y de este modo, es posible fortalecer y mejorar cualquier tipo de vínculo interpersonal.

Por otra parte, no todas las personas tienen la misma facilidad a la hora de entablar relaciones sociales. Sin embargo, las habilidades sociales como el compañerismo, la amabilidad o la ayuda mutua forman parte de la inteligencia emocional que cualquier madre o padre debe de poner en práctica en el día a día para educar a su bebé y lograr que el niño sea feliz desde los primeros meses y años de vida.

El niño siente y percibe las emociones. De hecho, la lactancia materna no sólo es positiva a nivel físico sino que ese momento también es especial para la mamá y para el bebé que pueden compartir un momento en común que fortalece el amor. Lo cierto es que lo más importante para un niño es sentirse querido.

Pero más allá del amor, el exceso de protección también puede resultar perjudicial para el niño. Las emociones son tan evidentes que a veces, el niño capta y percibe el estrés de su madre o de su padre. Para adquirir técnicas sobre inteligencia emocional puedes leer libros sobre esta temática o realizar algún curso sobre esta materia que está tan de moda incluso en el ámbito profesional para mejorar las relaciones sociales dentro de la empresa.