La obesidad en los niños-adolescentes
La obesidad es un importante problema de salud en muchas partes del mundo pero, principalmente en Estados Unidos. A menudo, los adolescentes que son obesos llegan a odiar el ejercicio porque lo ven como una actividad que muestra claramente al resto de las personas su torpeza física. Por esto, no quieren que nadie les vea fracasando de esa manera. Los padres deben ayudar a los jóvenes con estos problemas, y sin embargo, muchas veces las buenas intenciones de los mismos, no consiguen más que aumentar el peso de los adolescentes. ¿Cómo pueden los padres ayudar a los niños obesos?

A veces, los niños-adolescentes tratan de lidiar con su peso mediante la realización de dietas drásticas, suprimiendo comidas e incitando el vómito. Un estudio realizado por el psicólogo Eric Stice e investigadores de la Universidad de Stanford, sugiere que las medidas drásticas adoptadas para reducir el peso en realidad pueden ser contraproducentes ya que lo único que producen son mayores ganancias de peso en el futuro.

La mejor manera de perder peso para los niños-adolescentes, son los cambios graduales en la dieta y el ejercicio. Estos cambios producen una reducción de peso lenta pero constante. Los padres, generalmente, se preocupan mucho por el peso de los pequeños cuando comienzan a notar el principio de la temida adolescencia y, a veces, su preocupación puede dar lugar a conflictos entre padres y adolescentes.

Los padres deben elegir el ejercicio físico de manera que no sea una actividad competitiva. Deportes muy buenos para conseguir la mejora de peso de los pequeños son: la natación, largas caminatas, senderismo o montar en bicicleta. Los padres deben recordar que los adolescentes obesos tienden a alejarse de los deportes competitivos, ya que creen que con su peso nunca conseguirán nada.