La paciencia tiene un límite
La paciencia es una virtud humana pero teniendo en cuenta que cualquier ser humano es imperfecto y limitado es lógico que cualquier madre y padre experimente en su día a día cierto nivel de cansancio ante los cambios de humor de los niños que en cuestión de un minuto pueden pasar de la alegría al llanto. El mundo de los adultos, a veces, tiene poco o nada que ver con el de los niños. Sus motivaciones y aspiraciones son diferentes.

La paciencia tiene un límite, por ello, en la educación existen momentos de todo tipo. Es decir, el castigo tiene una función correctora que ayuda a los niños a darse cuenta de que tal vez, no se han comportado de la forma correcta. Del mismo modo, los peques también deben tener siempre claro que la autoridad es el padre y la madre. Es decir, que debe obedecerles y no hablarles nunca de malas maneras.

Existen castigos de todo tipo. Pero la verdad es que uno tan sencillo como decirle al niño que se quede en su habitación para pensar en lo que ha hecho, puede ser un buen método desde un punto de vista emocional. Por otra parte, en ocasiones, las madres, por ejemplo, pierden de vista que más allá de ser madres tienen muchas más facetas que cumplir dentro de su desarrollo personal.

Es decir, debes cuidarte para poder cuidar de un pequeño. Debes poder alimentar tu propio espacio para disfrutar luego al cien por cien todo el tiempo que pasas con tu niño. Por otra parte, teniendo en cuenta que la paciencia tiene un límite nada mejor que entender, precisamente, que la organización del tiempo entre padre y madre es esencial para que cada uno pueda tener sus descansos.