La vuelta al cole, periodo de adaptación
La vuelta al cole supone una etapa difícil, tanto para los niños como para los mayores. Lo que se pretende es que la experiencia se torne positiva, llena de entusiasmo por emprender nuevas actividades.

El grado de adaptación que un menor tiene, depende en buena medida de las experiencias que vaya acumulando. Si la relación con las personas que le rodean es placentera, seguramente, en los próximos encuentros, el menor se habrá dotado de mayor seguridad.

El niño que por primera vez acude a una escuela infantil, abandonará el rol definido en el seno familiar para adaptarse al nuevo medio que supone la escuela infantil. La separación de sus seres más queridos le puede ocasionar cierta tristeza, sin embargo la situación se transformará en alegre cuando haya establecido su círculo de amistades en el nuevo entorno.

En el proceso de adaptación, muchos niños tratan de llamar continuamente la atención. De ahí que sean frecuentes “los lloros, las pataletas, el rechazo a la comida, e incluso pueden aparecer los casos de enuresis (hacerse pis)”.

Padres y educadores tienen que esmerarse al máximo para que los primeros días de asistencia al centro del menor resulten “lo menos traumáticos posibles”. Por eso, es necesaria una relación de confianza que emane de cada uno de las partes implicadas.

Manuela Corrales Peral, directora de la Escuela Infantil Puerta del Ángel de Madrid, aclara:

Los padres tendrán una influencia en este momento que viene determinada por como ellos vivan la separación: sus temores, sus expectativas, su ansiedad, su angustia, su seguridad o inseguridad, su grado de confianza en la institución y en las posibilidades de su hijo/a. Todo esto es transmitido y captado por el niño. Así si la madre vive con dificultad este momento el niño va a reclamarla con ansiedad y va a vivir la adaptación con inseguridad y miedos. Por ello, es muy importante la relación de la familia con el centro.