Lactancia materna y tabaco
Son muchas las mujeres que no pueden dejar de fumar y tampoco lo hacen cuando quedan embarazadas, algo que sin duda afecta negativamente al desarrollo del bebé. Otras en cambio, fumadoras de toda la vida, reducen drásticamente el consumo de tabaco o lo eliminan por completo durante el embarazo, pero luego vuelven a encender los cigarrillos en las primeras semanas de lactancia.

Bastantes estudios han demostrado que fumar cigarrillos durante la lactancia influye en la alimentación y el sueño de los bebés. Los resultados han demostrado que las mujeres fumadores dan pecho durante menos tiempo que las que no fuman, pese a la recomendación de los pediatras de procurar el amamantamiento al menos los seis primeros meses de vida.

Fumar diez o más cigarrillos diarios afecta mucho al proceso de lactancia, básicamente porque disminuye la producción de leche y altera su composición, con menos nutrientes y teniendo un sabor menos agradable. Además, las madres fumadoras suelen tener más molestias durante la lactancia como más lloros y cólicos.

Los estudios también relacionan el hábito tabáquico de las madres con una alteración en el sueño y una peor calidad del mismo en los bebés. Lo que se traduce en mayor estrés, menor calidad de vida y posibilidad de sufrir una depresión. Lo cierto es que el sueño de los bebés es mucho más placentero durante el periodo de abstinencia de fumar.