Las notas de fin de curso
El verano es un tiempo muy bonito para los más pequeños de la casa. Especialmente, al principio cuando la novedad del descanso se convierte en un auténtico placer. Ir a la piscina es uno de los planes favoritos de los peques durante los meses de julio y agosto para hacer frente al calor propio de las altas temperaturas. Pues bien, mientras los niños se despiden del colegio, de sus compañeros de clase, de los profesores que han tenido en ese curso en concreto, del aula en la que han pasado tantas horas… también tienen que hacer frente a un momento un tanto temido: el de las notas de fin de curso.

Los padres deben valorar las notas que han obtenido sus hijos y no obsesionarse por el hecho de que el peque tenga el mejor resultado sino por el hecho de que haya trabajado en base a sus posibilidades y a sus circunstancias. Además, también es normal asumir y entender que un niño no tiene la misma facilidad para entender una asignatura que otra. Es decir, es normal tener mejores notas en aquellas asignaturas en las que un niño tiene más facilidad.

El verano es un tiempo para descansar. Por ello, más allá de que algunos niños deban hacer tareas estas vacaciones también tienen que tener su tiempo de descanso y de relax para desconectar de la presión que implica el curso académico y el largo año de horas de clase.

Cualquier padre o madre debe de motivar siempre a un niño ante la dificultad. Así los peques pueden entender que un reto no es una barrera insuperable sino una oportunidad para la superación personal, el crecimiento y el aprendizaje. Por otra parte, en verano es positivo que los niños disfruten de placeres intelectuales como el de la escritura o el de la lectura.