Las tomas del lactante
Durante los primeros días de vida, el bebé suele reclamar alimento entre ocho y diez veces diarias, pero progresivamente se establecerá en un ritmo de siete tomas diarias. Como al comienzo el intervalo entre cada una es de unas tres horas, el horario de alimentación normal suele ser a las 6, 9, 12, 15, 18 y 21, más una toma adicional entre la una y las dos de la madrugada.

La toma nocturna impide que la madre tenga las suficientes horas libres como para descansar normalmente, por lo cual a veces se suprime. Pero, por varias razones, no es aconsejable suspender esa séptima, y a veces octava, toma.

Asimismo, puede suceder que la producción de leche materna no sea la necesaria, o que haya disminuido debido al ajetreo de atender la casa, en cuyo caso el bebé puede no quedar lo suficientemente satisfecho como para esperar tantas horas hasta la primera toma de la mañana siguiente, y así lo hará saber con llanto e intranquilidad antes de su hora.

En cualquier caso, la madre deberá tener paciencia durante las primeras semanas hasta que se establezca el ritmo de tomas conveniente.

Durante este período en que el horario puede ser un tanto caótico, la madre debe aprender a descansar aprovechando ratos perdidos en el intervalo, tanto de día como de noche, ya que la falta de descanso puede incidir tanto en su estado nervioso como en la producción de leche.

¿Qué duración deben tener?

El bebé será quien determine el ritmo de las tomas y su duración de acuerdo con su comportamiento y sus características personales. Los bebés que se consideran ideales son aquellos que al poco tiempo de nacer establecen de forma espontánea un horario regular de comidas, ya sea cada tres o cada cuatro horas, maman con avidez y se duermen rápidamente. Pero estos casos son los menos frecuentes.