Límites que se deben imponer a los niños
Los niños necesitan límites establecidos claramente en cuanto a su comportamiento. Ellos deben aprender pronto que no deben sobrepasar dicho límites, ya que pueden sufrir las consecuencias. Con esto también nos referimos a límites físicos, por ejemplo: no pueden tocar la estufa, ya que si lo hacen se van a quemar.

Los límites de comportamiento que se establece son los que permiten al niño “funcionar” con normalidad dentro de la sociedad. Estos límites les pueden dar un claro sentido de seguridad, así como de responsabilidad. Ambos son igualmente importantes. Los padres no deben juzgar la desobediencia de un niño o su mala conducta puramente como malicia por parte del niño, también, deben considerar estas acciones como experiencias de aprendizaje.

Esto no significa que se les deba permitir que hagan lo que quieran, ya que esto equivaldría a una paternidad irresponsable. Los padres deben dejar que los niños conozcan las consecuencias de sus acciones y actúen cuando la desobediencia se haga presente en sus acciones. Muchas veces los padres deben actuar antes de que el comportamiento de los pequeños, conlleve repercusiones sobre todo a los demás.

Los niños normalmente, mostrarán la fuerza con la que quieren saltarse esos límites que se les han marcado. Es importante que los padres reconozcan que el niño está haciendo eso por curiosidad, debido a la necesidad de conocer lo que está pasando más “allá”. Si el padre rechaza el deseo de explorar sin explicación, entonces el niño construirá un cierto resentimiento, pero si los padres negocian nuevos límites y se explican las razones el niño lo tomará como una buena manera de aprender algo nuevo.