Los bebés perciben la tristeza
Las emociones constituyen una realidad del ser humano muy importante en orden a la felicidad, por ello, un niño que crezca en un hogar feliz se sentirá afortunado de poder crecer en un entorno en donde existen emociones tan saludables como la alegría, la ilusión, la esperanza y el amor. Pues bien, dentro de las emociones desagradables tenemos algunas como: la tristeza, la ira, la rabia, el rencor, el odio, la desesperación… Todas ellas se encuentran en la línea de una causa que ha producido daño en el corazón.

Pues bien, un estudio elaborado de forma reciente por King College de Londres muestra que los bebés son capaces de percibir la tristeza de sus padres. El estudio se ha llevado a cabo de la siguiente forma. Se ha analizado durante más de tres meses mediante resonancia magnética el cerebro de un grupo de bebés. El objetivo era comprobar cómo reacciona el cerebro del niño ante diferentes sonidos, algunos ambientales y otros humanos.

Pues bien, cuando los niños escuchan una voz triste, el estudio muestra que se activa una zona de la corteza temporal. En cambio, no sucede lo mismo cuando los peques en vez de una voz humana escuchan otros sonidos también de personas como por ejemplo, la tos propia de un catarro. Sin duda, el estudio de la tristeza es uno de los más necesarios precisamente, para que cualquier persona pueda tomar conciencia de la importancia de aprender a vivir en contacto con la alegría.

La felicidad es una cuestión de actitud y este estudio demuestra que es esencial tomar la actitud adecuada precisamente porque los niños también tienen la capacidad de sentir de cerca la tristeza y el dolor de los adultos a través de la voz. Al igual que reaccionan ante la alegría y el optimismo.