Los dientes de leche y la higiene bucal
Los niños cambian los dientes de leche, normalmente, entre los seis y los doce años. Los dientes de leche contribuyen a que el niño se desarrolle de una manera saludable. Sin embargo, sólo pueden ser beneficios para la salud y el desarrollo de un niño si están libres de enfermedades. Los dientes ayudan a al niño a hablar de manera que con ellos (y con la lengua) buscan el sonido correcto.

También, permiten la masticación adecuada de los alimentos en beneficio de su verdadero valor nutritivo. La parte delantera y los dientes de atrás, le dan al niño la capacidad de masticar y reducir al mínimo los alimentos. Esto fomenta la digestión y ayuda al estómago en su proceso digestivo. La digestión comienza en la boca. Una dieta saludable depende de los dientes frontales y los traseros para desgarrar y crujir.

Como la comida está bien masticada en la boca, el estómago puede continuar la digestión para una nutrición óptima. Una buena higiene bucal proporciona una gran confianza al niño, ya que se siente bien consigo mismos sabiendo que cuando sonríe están mostrando su precioso juego de dientes en lugar de una boca llena de caries y restos de comida.

Permitir que un niño, tenga los dientes en mal estado desde pequeñito, puede ser perjudicial para su salud. Si el niño desarrolla una cavidad en malas condiciones, comer puede ser doloroso y no recibirá el justo valor nutricional de los alimentos. Además, si tienen dolores dentales cada ciero tiempo, esto les puede distraer de sus tareas escolares. Hay que visitar al dentista con frecuencia.