Los fármacos y el autismo
autismo es una condición permanente del desarrollo neurológico caracterizado por dificultades en la capacidad de relacionarse con los demás, el retraso en el lenguaje, y los patrones restringidos de comportamiento. El tratamiento del autismo se centra en la utilización de diferentes terapias del habla, ocupacionales y fisioterapia. El tratamiento farmacológico se utiliza a menudo cuando los niños o jóvenes tienen graves problemas de comportamiento que no pueden ser tratados psicológicamente.

Estos problemas incluyen la conducta autolesiva, la agresión y rabietas en respuesta a la rutina de las exigencias medioambientales. Estos problemas de conducta plantean grandes desafíos para los cuidadores, y también pueden interferir con otros aspectos del tratamiento. La terapia conductual, a menudo, ayuda a conseguir control, pero los medicamentos son necesarios cuando no se consigue.

La conclusión de que los medicamentos son necesarios para controlar diferentes comportamientos en el autismo, es muy difícil. Se han probado diferentes medicamentos obteniéndose diferentes éxitos, por lo que no se puede concluir mucho a ciencia cierta. Uno de los pocos fármacos que ha demostrado ser más efectivo es el haloperidol, un antagonista de los receptores postsinápticos de la dopamina que se utiliza generalmente para el tratamiento de los trastornos psicóticos como la esquizofrenia.

Sin embargo, a muchos médicos no les gusta usar el haloperidol en los niños, ya que tiene muchos efectos secundarios. Los medicamentos más nuevos se centran en la eliminación de esos efectos secundarios para los más pequeños. La risperidona es uno de estos fármacos. Algunos informes de casos de niños pequeños tratados con este fármaco han sugerido que puede ser útil para controlar problemas de comportamiento.