Los hábitos alimentarios son esenciales
Has de seguir un método concreto con el fin de establecer en los pequeños retoños hábitos alimentarios. Aquí te indicamos las peculiaridades de la ablactación y la enseñanza de la degustación de los alimentos. Asimismo, no debes olvidar el orden y la mezcla que has de procurar para alimentar al lactante y el modo de ofrecer el agua.

Alimentación complementaria. Conocida también como la ablactación y consiste en la introducción de otros alimentos además de la leche. Se comienza dando una pequeña porción del alimento nuevo antes de la leche o la comida que corresponda en el menú del día, y se observará si se tolera. En los días sucesivos, se irá aumentando la cantidad hasta alcanzar la adecuada según la edad. Se dejará un margen de aproximadamente cinco días para introducir otro alimento nuevo.

El placer de nuevos sabores. Es fundamental enseñar a los lactantes a distinguir los sabores. El gusto es una sensación subjetiva que se crea por la costumbre, pero en ningún caso se los debe obligar a comer un determinado alimento. Si existe rechazo, se insistirá nuevamente al cabo de algunos días hasta acostumbrarlos a sabores diferentes.

Orden y mezcla de alimentos. Durante el primer año de vida, los alimentos se dan mezclados al bebé. Para empezar, se ha de unir la proteína con el plato feculento en pequeñas porciones (puré de verduras, legumbres, pastas, cereales, etc.); después, el postre y, por último, la leche y el agua, que se pueden ingerir en cualquier momento.

El agua es vida. Se ofrecerá con periodicidad agua. La cantidad de agua que se ofrecerá no estará limitada, y dependerá de la temperatura ambiental, el estado de salud del infante, y la actividad física realizada, entre otros. A los del segundo y tercer año se les ofrecerá el agua, y a partir del cuarto año la tomarán de forma independiente.